NO SON CASOS AISLADOS: Separar a niños migrantes de sus madres es una práctica desde 2013

«Mantener a una mujer separada de sus hijos e hijas porque es víctima de trata o porque se encuentra en situación administrativa irregular es discriminatorio y racista»

NO SON CASOS AISLADOS: Separar a niños migrantes de sus madres es una práctica desde 2013

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La separación de niños migrantes de sus madres cuando llegan en patera, incluso cuando portan documentación que acredita su parentesco, no es un episodio aislado. La práctica comenzó en 2013 cuando las autoridades supuestamente detectaron el uso de niños por redes de trata. Así, las correspondientes fiscalías comenzaron a solicitar pruebas de ADN y ordenaban el alejamiento hasta la obtención de sus resultados.

La «sobreactuación» y la «falta de un estudio individualizado» en la aplicación del mecanismo establecido para evitar estas prácticas derivó en la separación de familias como una «medida estandarizada» por las fiscalías de determinados territorios como Andalucía, Melilla y, ahora, Las Palmas, explica la abogada especializada en infancia de la ONG Merced Migraciones, Patricia Fernández Vicens.

En caso de no probar su filiación, los familiares adultos serán entrevistados por la Policía y, posteriormente, se solicitará que, voluntariamente, se someta a una prueba de ADN para comprobar el vínculo «en el plazo más breve posible, salvo causa justificada». Pero el protocolo no establece la separación sistemática del menor durante la espera del resultado, sino que solo se debe aplicar como medida extrema.

Las quejas recibidas por el Defensor del Pueblo sobre las demoras en la realización de pruebas de ADN y la separación de menores y adultos que afirman ser sus familiares han sido «recurrentes» durante los últimos años, detallan desde la institución. Como el de una mujer costamarfileña, que en 2017 estuvo separada de su hijo durante siete meses, a pesar de contar con documentos que acreditaban su vínculo filial, y haberse sometido a pruebas de ADN.

El Defensor del Pueblo reprende en cada informe anual la «excesiva la demora» en la entrega de los resultados de las pruebas de ADN de niñas y niños migrantes acompañados, especialmente en casos detectados en Andalucía y Melilla.

SOLO UN 4% DE PRUEBAS DE ADN A NIÑOS MIGRANTES ES NEGATIVO

En todo este tiempo, destaca Fernández, el número de resultados negativos es «mínimo», un 4% de los casos, según sus cifras. Según los datos provisionales facilitados por la Comisaría General de Extranjería y Fronteras, en 2019 Se realizaron 651 pruebas de ADN, de las que 39 fueron negativas. Aún así, generalmente, estas mujeres que acompañan a los niños durante su travesía migratoria son familiares lejanos o amigas de su madre.

Desde Women’s Link, que ha seguido casos de separación de menores, consideran que «mantener a una mujer separada de sus hijos e hijas porque es víctima de trata o porque se encuentra en situación administrativa irregular es discriminatorio y racista«.

Aintzane Márquez, abogada de la organización, remarca el efecto psicólogico que estas decisiones tienen para los menores. «Esas separaciones tan brutales, sin previo aviso y en edades tan tempranas, provocan daños irreparables en la relación entre el niño o niña y su madre».

FUENTES:

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